Durante años, una frase se repitió Mundial tras Mundial: “México volvió a quedarse en octavos de final”. Así nació la idea del 5º partido México Mundial, una expresión que resume la frustración de ver al Tri casi llegar a los cuartos de final varias veces, pero que no pasaba de ahí, marcando un capítulo en la historia de México en los mundiales.
México logró disputar ese quinto partido en 1970 y 1986, ambas veces como anfitrión. Sin embargo, desde 1994 y hasta Qatar 2022, la selección mexicana, aunque participó de forma constante no pudo colocarse entre los 8 mejores del mundo, reforzando la leyenda del quinto partido del Tri o la “maldición del 5° partido”, como algunos aficionados le llaman.
Pero esta historia no termina ahí. Para entender por qué esta barrera marcó a generaciones enteras, sí o sí tienes que conocer los partidos memorables del fútbol mexicano, los momentos icónicos del Mundial de México y algunas curiosidades de la selección mexicana en Mundiales que alimentaron esta leyenda.
¡Descubre todo esto a continuación!

Aunque México había alcanzado los cuartos de final en 1970 y 1986, en aquel entonces el quinto partido no era tan relevante como lo es hoy, en especial después de toda la presión mediática y la expectativa que tienen muchos aficionados por ver a su selección llegar a un Mundial.
De hecho, en el Mundial de 1986, disputado en casa, México superó los octavos de final tras vencer a Bulgaria 2-0 y avanzó a los cuartos, donde se enfrentó a Alemania Occidental con un estadio Azteca repleto de aficionados, quienes tenían la sensación de que el equipo ese año sí ganaría.
Sin embargo, el encuentro terminó definiéndose en penales, dejando al Tri fuera después de 90 minutos y tiempo extra, donde el sueño de ganar se desvaneció. Sin saberlo, esa sería la última vez que México alcanzaría un quinto partido en una Copa del Mundo y desde ahí nacería la leyenda del partido número 5 casi inalcanzable.
Aunado a lo anterior, el origen de esta leyenda se construyó no solo por las eliminaciones repetidas en octavos de final, sino también porque diversos medios comenzaron a hablar de jugadores como Javier Agirre, quien vivió de cerca aquel histórico quinto partido en 1986 sin saber que sería el último que alcanzaría la selección en mucho tiempo.
Hoy, casi 40 años después Javier Agirre regresa al Mundial de 2026, pero como entrenador, con la mirada puesta en que México esta vez logre romper este mito que le ha acompañado, estancado en octavos y les ha impedido alcanzar la tan anhelada victoria.
Antes de que la palabra “maldición” se instalara en cada conversación entre fanáticos del fútbol, o diversos medios que han retratado este evento, hubo partidos que construyeron este mito.
Algunos marcaron las pocas veces en que México tocó el ansiado quinto partido; otros, las ocasiones en que estuvo a un gol, a un penal o a una decisión arbitral de alcanzarlo.

En casa y con el país todavía sacudido por los sismos de magnitud 8.1 de septiembre de 1985, la selección llegaba con la ilusión de hacer algo grande y llevar alegría al país.
En los octavos de final, México venció 2-0 a Bulgaria y consiguió el boleto al quinto partido, con el Estadio Azteca encendido de emoción y la sensación de que el Tri estaba listo para competir con cualquiera; sin imaginar que ese pase se convertiría en un recuerdo agridulce que marcaría para siempre la historia mundialista del equipo.
Luego llegaron los cuartos de final y con este quinto partido jugado en el Azteca durante 120 minutos, se vio cómo es jugar contra una potencia mundial como Alemania.
Todo se definió en la tanda de penales, donde la eliminación dejó una mezcla de orgullo por lo logrado y por el esfuerzo del Tri, pero con la tristeza de quedarse a un paso de las semifinales.
Este sería el primer gran capítulo de la maldición porque el partido terminó con un 1-1 y se fue a penales, donde México falló y perdió con un terrible 3-1.
La sensación de que el 5º partido México Mundial estaba muy cerca y se escapó devastó a todos, y muchos recuerdan esa eliminación como un golpe marcado más por los nervios y los errores propios en la tanda que por una clara superioridad del rival.
El Tri en este partido tuvo un excelente desempeño, dominó muy bien durante gran parte del tiempo y se les vio controlados. De hecho se adelantaron 1-0 con un gol de Luis Hernández y por varios minutos se sintió como si ahora si iban a lograr romper la barrera fuera de casa.
Sin embargo, Alemania logró remontar con un 2-1 en la parte final del encuentro, haciendo que la selección sufriera una dolorosa derrota.
México llegó a octavos como favorito y con una gran fase de grupos detrás. Sin embargo, el clásico de CONCACAF se inclinó 2-0 del lado estadounidense, dejando la sensación de que se desperdició una oportunidad única de por fin llegar al ansiado quinto encuentro.
El Tri firmó un partido muy completo, se puso en ventaja y compitió de tú a tú contra una potencia como lo es Argentina. A pesar de ello, todo se decidió en el tiempo extra con un golazo desde fuera del área que dejó nuevamente a la selección desilusionada con un 2-1.

La eliminatoria quedó marcada por un gol en fuera de lugar y por errores defensivos que llegaron justo después. De nuevo, México quedó fuera en octavos, alimentando la idea de que siempre aparecía algo que impedía avanzar hacia el 5º partido México Mundial, como el arbitraje, fallos puntuales o el nerviosismo del momento.
Durante gran parte del partido, México iba ganando 1-0 y el pase a cuartos parecía estar, por fin, muy cerca. En los minutos finales llegó la remontada neerlandesa y el polémico penal sobre Arjen Robben; el famoso “no era penal” que se convirtió en un símbolo de la frustración ligada al quinto partido.
Tras ilusionar al mundo con la victoria ante Alemania en fase de grupos, el Tri llegaba otra vez a octavos con el discurso de que “esta vez puede ser diferente”. Sin embargo, Brasil impuso su jerarquía y ganó con un sólido 2-0, reforzando la narrativa de que México compite, emociona y vuelve a detenerse en el mismo punto por alguna razón.
Por primera vez en muchos años, no logró estar México en octavos de final del Mundial. Más que acercarse al 5º partido México Mundial, se quedó un escalón por debajo, lo que hizo que la leyenda tomará más peso y que los recuerdos de 1970 y 1986 se sintieran cada vez más lejanos.
México ya sabe que se siente ganar un quinto partido en casa como anfitrión por experiencias previas entre 1970 y 1986, por eso este Mundial tiene tanto valor, porque estadios como el Azteca han sido escenarios donde ese sueño fue posible.
Además, este estadio tiene algo especial porque ha sido el lugar donde se han jugado partidos emocionantes, con resultados que parecían imposibles, pero que llevaron a figuras como Diego Maradona o Pelé a coronarse como campeones; entonces eso hace que muchos se pregunten si en esta ocasión jugar en casa por tercera vez será la suerte que le falta a la selección para romper con la maldición del 5º partido México Mundial.
Para este 2026, las miradas están puestas en nombres concretos. Por ejemplo, en la portería, se apunta a un relevo que tome el lugar de Ochoa con personalidad y experiencia; en la defensa, centrales como Montes o Vásquez y laterales de ida y vuelta son señalados como la base para sostener esos partidos cerrados que antes se escapaban en los detalles.
En medio campo, se espera que un líder como Edson Álvarez marque el ritmo del equipo: que ordene, recupere y dé salida limpia, acompañado por jóvenes que aporten técnicas y despliegue.
Más arriba, la apuesta está en un nueve con oficio y en extremos tipo Lozano, Vega o Alvarado capaces de cambiar un juego con una sola jugada, algo clave cuando el margen de juego es tan corto en octavos y cuartos.
El nuevo formato del Mundial también alimenta la ilusión, porque al tener 48 selecciones y 104 partidos en total es posible que haya grupos rivales de un nivel similar; de modo que, si el Tri hace bien las cosas desde su debut, podrá llegar a un cruce de eliminación menos traumático que en otras ediciones.
La clave está en aprovechar el estreno, ganar confianza y evitar llegar al primer cruce de eliminación con dudas, desconcentración o urgencias que puedan afectar los resultados.
La expectativa es que logren liderar el grupo y encarar el partido de octavos con orden y seguridad. Si eso se logra, el quinto partido dejará de sentirse como una hazaña imposible y pasará a depender, más que nunca, del rendimiento real del equipo en la cancha.

Ahora ya sabes que la leyenda del 5º partido México Mundial no nació de la nada, sino que fue producto de la historia, eliminaciones dolorosas, partidos que se escaparon por detalles y una expectativa que creció Mundial tras Mundial.
México ya ha demostrado que puede llegar lejos cuando juega en su casa, y este 2026 representa una oportunidad de oro para volver a intentarlo con un contexto distinto, un nuevo formato y una generación que carga con esa deuda histórica.
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